Toyota, su programa de Responsabilidad Social y la sonrisa de Kineret

Cada día se aprende algo nuevo. Parece una frase muy trillada, sin embargo, lo pude comprobar al acudir a un recorrido que se convirtió en algo único.

Como parte de su programa de Responsabilidad Social, Toyota nos invitó a conocer un centro de rehabilitación infantil de la Ciudad de México.

Fernando Colmenero, subgerente de Relaciones Públicas de la marca, comentó: “Aquí llegan niños con diferentes problemáticas para que puedan reintegrarse a la sociedad, que sean más independientes; hay otros casos que son más complicados, y el trabajo que hace el centro es muy importante, independientemente de otras cuestiones. Hoy por hoy, queremos que conozcan cómo son empleados los recursos que destina Toyota cada año para el programa de apoyo a este centro. El donativo es de seis millones de pesos anuales en especie”.

Fue una mañana sui generis, ya que nos recibieron, Adriana y Giselle Díaz, quienes amablemente nos explicaron la dinámica del día: visitar el centro en silla de ruedas.

¿Te imaginas, por un día, moverte en una de ellas? Pues ahí estábamos, escuchando atentamente cómo utilizarla bien: primero, imaginamos que los rayos de la rueda son como un reloj, y las manos las ponemos a las 12 en punto; hay que aprovechar el impulso de cada brazada así como del dorso. Para evitar algún desequilibrio o que pudiéramos caer, nos recargamos más en el respaldo.

¿Fácil? Te aseguro que no, y es que como lees, la idea es tener empatía con las personas que tienen una discapacidad física, ponernos en su lugar y ser más conscientes y colaborativas.

Si tú puedes, yo puedo

Así es queridas lectoras, iba con mi silla de ruedas, torpemente, pero con paciencia llegamos a una sala habilitada con diferentes texturas de suelo: con alfombra, piedras; una rampa y una escalera.

Nuestros anfitriones, chicas y chicos muy amables, nos enseñaron a poder hacer una especie de caballito, nada sencillo, después nos indicaron cómo bajar las escaleras sin ayuda. Pero aún faltaba pasar por el empedrado… hice un “oso” al quedarme atorada ahí.

Después de ello, explicaron cómo ayudar a una persona que se ha caído, la maniobra que debe hacerse para no lastimarla. Realmente los terapeutas tienen una paciencia que se agradece.

De ahí, nos fuimos a la sala de Mecanoterapia y conocimos dos robots que ayudan a la motricidad, y es que la tecnología ayuda a los niños y jóvenes con estos problemas de una forma amena, ya que pareciera que están en un videojuego; hay que decir que este centro cuenta con terapia acuática, hay una alberca y tanques para fortalecer las extremidades.

No están para saberlo, pero cuando me rompí el tendón, tuve que hacer terapia en una alberca similar. Así que los niños pueden mejorar mucho su condición con estos tratamientos, pues al estar ahí, el peso es más liviano y facilita el manejo de los pacientes.

Posteriormente, conocimos las salas de lenguaje y la ocupacional, donde los pequeños aprenden lenguaje de señas y estrategias para comunicarse en casos más severos, y en la otra sala, a utilizar utensilios como cucharas, tenedores, ser un poco más independientes en tanto sus condiciones lo permitan.

La sonrisa de Kineret

Como sorpresas adicionales, conocimos a Kineret, una chica de 14 años que estuvo siete años en lista de espera para entrar al centro para tomar terapias, pues hay muchos niños que necesitan estos tratamientos. Finalmente, ya con medio año de asistencia, su mamá nos comentó que ha mejorado bastante y sobre todo, está muy contenta porque convive con otros niños.

Y la otra sorpresa fue que Toyota le hizo un regalo: una silla de ruedas adaptada para ella. Dicen que la sonrisa de un niño no tiene precio… y es cierto, me emocionó verla contenta, así como a otros niños a los que les obsequiamos globos. Me hizo pensar que, muchas veces, olvidamos maravillarnos con un detalle simple como lo hacen los niños; ser felices, disfrutar y vivir el presente.

A considerar:

  • Los vehículos donados a dicho centro de rehabilitación tienen servicio como cualquier otro de Toyota en sus centros de atención.
  • El primer centro de rehabilitación de este tipo que se construyó fue el de Tlalnepantla.
  • En el de Ciudad de México se atiende a aproximadamente mil niños, hay 300 terapias al día y cuenta con un total de 90 personas, entre terapeutas, doctores y administrativos.