¡No te enganches! Sobrevive manejando con estos 7 tips

Nuestra ciudad es maravillosa, pero debemos reconocer que es un lugar con mucho tráfico y caos. Cada vez somos más los que salimos a la calle a manejar y se convierte en una hazaña salir sin enojarse o estresarse.

Cuando yo era niña estaba acostumbrada a que mi mamá fuera peleándose con todos, si se le cerraban les gritaba, les hacía señas y les decía groserías; para mi eso era lo “normal”, hasta llegaba a bajarse a echarle pleito al que se le cerraba en el camino.

Cuando me tocó manejar a mi, al principio aplicaba la misma: me enganchaba si me tocaban el claxon o si me la “mentaban”.

Con el tiempo he ido aprendiendo que hay distintas formas de hacer las cosas y que si una está más atenta es más difícil engancharse y enojarse, por eso, te comparto algunos tips que te pueden servir al momento de ir manejando, cuando alguien te insulte, se te cierre o te toque el claxon:

  1. No te lo tomes personal. Quien te esta insultando o tocando el claxon en realidad no te conoce y no sabe nada de ti por lo que su insulto no se dirige a tu persona porque no sabe ni tu nombre. El insulto es hacia la situación que a él le molesta y le parece incómoda, no para tu persona, así que no te lo tomas personal y seguro se te resbalará.
  1. Pregúntate: ¿gano algo enojándome? Seguramente la respuesta va a ser no, no gano nada enojándome. Al contrario, al enojarte, contestar o tocar el claxon le estás mandando al cuerpo el mensaje de ira y este se pondrá alerta, tensarás los hombros, te arderá la panza, sentirás calor, te subirá la presión arterial, tu cuerpo reaccionará a la emoción que estas experimentando y responderá con malestares como dolor de cabeza, gastritis, y así. Entonces si te das cuenta de todo esto, entenderás que no vale la pena enojarte.
  1. Ponte en el lugar del otro. Aquí es cuando echamos mano de nuestro corazón compasivo. Cuando nos damos cuenta de que el insulto no es para nosotros logramos ver que no hay nadie ofendido y que aunque nos griten, no ganamos nada enganchándonos. Una forma de ponernos en el lugar del otro por ejemplo es imaginarte que va a una junta súper importante y que se le hizo tarde, o que le dieron una mala noticia y quiere llegar pronto para estar con su familia, no se, aquí usa tu imaginación y tu corazón compasivo, y agradece que tú vas tranquila y no tienes malas noticais por el momento. 
  1. Contacta con el cuerpo. Cuando nos enojamos, permitimos que la mente “nos gane” y en vez de parar el pensamiento negativo lo alimentamos, como si le echáramos, literal, más leña al fuego. Cuando contactamos con el cuerpo no le permitimos a la mente seguir ese diálogo interno que es interminable. Puedes contactar con el cuerpo por medio de la respiración; literal cuenta hasta 10, inhalando y exhalando, date el tiempo para respirar, de contactar con tu respiración. También a mi me funciona mucho sentir mis pies: voy manejando y siento mis pies en contacto con los pedales del auto, eso me hace regresar al momento presente y no dejar que la mente gane.
  1. Manda buena onda en lugar de maldiciones. Cuando te cruzas con alguien en el camino y contactaron con la mala energía de cada uno se crea un lazo energético entre los involucrados, un lazo energético que no te hace bien porque contactaron desde el odio y el coraje ya que es un lazo energético muy negativo; si tu sigues respondiendo, en ti va creciendo esa energía negativa. Y luego nos preguntamos porque “nos va mal” o porque tuvimos un mal día, y es porque dejamos que esa energía negativa nos invadiera, nos llevamos esa mala energía con nosotros durante todo el día. Lo mejor en ese caso es no dejar que el enojo crezca y al poco tiempo después del “mal encuentro” di mentalmente o en voz alta si lo prefieres: “corto cualquier lazo energético que me conecte con esa persona, te libero y me libero”, así no lo traes “cargando” energética y mentalmente durante todo el día.
  1. Se ese factor de cambio que todos queremos. Queremos que los políticos cambien, y que todo el exterior cambie, y nosotros queremos seguir igual. Pero si dejamos de reaccionar de la misma manera a las cosas que nos molestan somos parte del mismo problema. Pon toda la intención en que la próxima vez que alguien se quiera meter a la fila mientras tu llevas un rato formada, trates de reaccionar diferente y darle el paso, verás que se siente muy bien no estar peleando para no dejarlo pasar y cederle el paso. Si estás atenta a tus reacciones y te propones hacerlo diferente cuando las mismas situaciones se te presenten, estoy segura que juntas haremos un cambio energético y vibracional; haremos de este país un lugar mejor.
  1. Practica la paciencia. En muchas tradiciones espirituales se cree que todos somos maestros unos de otros, y que la vida nos pone ciertas circunstancias para que practiquemos lo que nos hace falta. Así que, ¡El manejar se puede volver una práctica espiritual! Si cuando se te presenta la situación incómoda decides pensar: es mi maestro de paciencia, cambias la forma de ver las cosas y lo vuelves algo espiritual y más profundo. Y dicen que si no pasamos la prueba la vida nos vuelve a poner la situación hasta que la “superemos” positivamente. Entonces el hecho de no responder a una ofensa, lo podemos ver como una práctica de paciencia y evolución espiritual.

Espero que estos prácticos tips te sirvan de ayuda para que tus trayectos al volante sean más alegres y llenos de buenas experiencias.

Si cada una de nosotras ponemos esa “semillita” de cambio, seguro nuestro país y hasta nuestro planeta serán un lugar más lindo para convivir, siendo amables y cordiales unos con otros aunque no nos conozcamos. Si todas salimos con la intención de cuidar a los demás, de ser pacientes y compasivas, seguro tendremos un mejor día.

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¡A vibrar bonito!

Ciudad de México.
Fotografías: vía Freepik.